Quinto mes de PPVV en Houston

Mi quinto mes de Profesora Visitante en Estados Unidos fue también el último. Fue un mes intenso en el que tuve que decidir si seguir o dejarlo. La balanza cayó para el lado de pensar en mi y en mi salud, por lo que decidí que después de Navidad no volvería a las clases.

En este post quisiera evaluar y cerrar un poco lo que ha sido esta etapa. Comencé sin creerme mucho que me iba, con mucha incertidumbre, ya que cambiada de nivel educativo, de sistema y de vida. Pero es cierto, que nunca pensé que la experiencia terminaría antes de terminar el curso.

Como resumen de mi experiencia, me gustaría dejar algunos datos:

  • Se trabaja mucho, todos te lo dicen, pero es que se trabaja MUCHO. Y por más que te lo explican llegas y no te crees el ritmo de trabajo. Yo me pensaba que siempre había trabajado mucho, pero nada que ver. Allí llegaba al colegio a las 7, a las 7.15 ya empezaban a llegar los niños al aula, aunque la clase no empezara hasta las 8. Estaba con ellos hasta las 4.30 que se iba el último del aula y entonces empezaba mi trabajo para preparar la clase siguiente. Solía irme a casa entre las 7 y las 9 de la noche, según lo cansada que estuviera, no porque terminará todo lo que tenía que hacer. Los fines de semana al menos un día preparaba clases o papeles del colegio también.
  • Todo tiene un procedimiento, para todo hay pasos. Que un alumno tiene problemas de lenguaje, hay varios documentos que tienes que rellenar, documentar cómo has hecho lo que te han dicho que hagas con el alumno y documentar su evolución. Hay 3 niveles para ayudar a un alumno y tienes que ir paso por paso, papeleo por papeleo.
  • DOCUMENTAR, DOCUMENTAR, DOCUMENTAR. Es algo que te repiten como un dogma de fe, hay que documentar! Y la verdad nadie sabía muy bien explicar cómo. Documentar es desde hacer una fotocopia de un trabajo de un alumno a un post-it donde dices que tal alumno escribió en la pizarra una palabra mal. Al final, se me ocurrió hacer un diario de clase, por alumno. Así tenía una hoja por alumno y cada día ponía la fecha y si el alumno había hecho algo mal en clase, o de comportamiento lo anota, o al menos lo intentaba.
  • Como en todos los trabajos hay acrónimos para todo y sumado a los diferentes acentos de inglés los primeros meses es normal no pillar ni de que te están hablando.
  • He vivido en un “yo creía que…” por que vas haciendo las cosas según crees haber entendido que tienes que hacerlas, pero entre eso y lo que finalmente esperaban que hicieras siempre hay una distancia. A veces provocada porque con el paso de los minutos ha cambiado lo que ellos esperan y no te has enterado, o que ni ellos sabían muy bien que te pedían. Así que van entregando papeles y haciendo cosas siempre con esa inseguridad.
  • La memoria comienza a fallarte. No sé si es por el ritmo de trabajo y de estímulos nuevos a los que sometes a tu cabeza, pero empieza a fallarte. Al menos a mi, y solo ahora más de un mes de pues creo que he recuperado mis conexiones neuronales…
  • Creo que esa cosas de no tocarse, de que los niños no se toquen, de que los mayores no toquen a los niños. De que cada toque sea visto como un delito, hace que no sepan tocarse. He visto niños llorar porque otro les daba en el brazo para decirles algo. Algo tan natural, como un “oye…” en el hombro era un drama.
  • Lo de expresar sentimientos y compartir experiencias es algo que también cuesta. Si un niño llora la reacción es decirle que corte, que no se llora.
  • Los niños de 7 años no entienden porque es importante aprender idiomas. Así que los que les costaba seguir el sistema de educación bilingüe sentían una frustración en las clases de español que me superaba. Porque con 7 años no puedes razonar con ellos que será importante para su futuro profesional, son niños, no se ven trabajando, no lo comprenden.
  • No ha ayudado en mi experiencia que sea un colegio relativamente nuevo, en el que todavía cada proceso es un ensayo y error.
  • Que mi equipo directivo no supiera que nunca había trabajado con niños creo que ha sido un fallo del que nos dimos cuenta muy tarde.
  • Como Profesora Visitante debí tener un mentor/a desde el día uno. Una persona local que conociera bien el sistema que pudiera enseñarme todo paso a paso. Que tuviera dentro de sus funciones laborales dar conmigo mis primeros pasos. Pero no fue así, llegó tarde y después de reclamarlo.
  • Que el programa de Profesores Visitantes no de la opción de cambiar de distrito escolar me dejó sin la opción de intentarlo en otro centro.

Durante los 5 meses no dejé de ponerle ganas y de intentarlo, clase a clase, minuto a minuto. Pero hay que saber decir cuando esa batalla ya no es la tuya y es mejor para todos terminar.

Lo que me llevo positivo de esta experiencia es el reto personal, porque aunque no haya llegado a final de curso en estos meses he aprendido y crecido mucho. Hace tiempo alguien me dijo que en solo unos meses fuera de lo que conoces aprendes y te aporta como un año en lo que conoces, así que con 5 meses ya me ha aportado mucho personal y profesional.

Como siempre, lo mejor son las personas que conoces. La familia de españoles con los que comer los domingos. Las compañeras de trabajo que en sus posibilidades intentaban ayudar. Los niños que te abrazaban sin más, y yo pensando que al final me iba a meter en un lío si los veían, porque eso de abrazarse de lado no lo entendían.

Mi experiencia no ha sido la esperada, formo parte del 5% que en Navidad se vuelve a España y se queda (en una charla nos dijeron que ese es el porcentaje aproximadamente). Pero hay otro 95% que se queda, y no sé cuantos de esos después de los 3 años piden seguir. Por algo será, me quedo con la duda.

Si eres una persona que está pensando en entrar en el programa quisiera animarte a hacerlo. Pero si finalmente vas a EEUU o Canadá, me gustaría que te llevaras la idea de que puede salir mal. Es una apuesta arriesgada, va a depender del colegio, nivel, compañeros, alumnado y de ti como salga, es un coctel con muchos ingredientes y no sabes como va a quedar.

Mural
Cartel de bienvenida a mi clase

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