Cuarto mes de PPVV en Houston

Aquí el curso se divide en ciclos de 6 semanas y al final de cada ciclo se hacen los exámenes para ver de cuanto se han enterado los alumnos. Pues el segundo ciclo terminó el 3 de noviembre y ya hemos entrado en el 3er ciclo que terminará en Navidad.
Pues bien, el final de ciclo fue agotador. No ha ayudado el pasarme la mitad del ciclo con la garganta mal y mocos, estamos así todos los niños y yo. Además los alumnos y yo en lugar de ir mejorando hemos ido empeorando. Ellos peor comportamiento y yo más perdida.
Los que ya han pasado por este programa te dicen que esta experiencia es muy dura al principio. Que lloras y quieres volverte a casa. Y que no entiendes porque te has metido en este lio. Pues todo eso que dicen, todo verdad. En medio de estas sensaciones intentas mantener la calma porque ves que después del primer año la gente se queda, y todos dicen que después de thanksgiving, y sobre todo de navidad, todo va mejor y te quedas con ganas de repetirlo otra vez. Todavía no he llegado a eso, así que ya os contaré.
Lo que sí sé es que aprender voy a aprender mucho y que esta es por el momento la experiencia más dura a la que me he enfrentado. Por lo duro que es en sí este trabajo, por mi falta de preparación para trabajar con niños y por estar lejos de casa. Mi experiencia docente hasta ahora no me sirve, tengo que asumirlo y desaprender para poder aprender este nuevo sistema. Entender que necesitan niños de 7 años y seguir lo que el distrito espera me resulta una pirueta triple mortal. Yo que no sé saltar a la comba. Pero hemos venido a jugar y a aprender.
En los ratos que me quedan entre corregir, preparar clases, completar las cosas del distrito y lesson plan voy conociendo también este país y sus gentes. La gente me parece muy muy agradable. Y en mi intento de conocer nuevas historias y desconectar de mi misma he empezado a ir a un grupo de tejedoras. Dos veces al mes nos juntamos para tejer en una cafetería. Ya he ido dos veces y me encantan las mujeres que estoy conociendo.
También he empezado a ir a clases de inglés, pero solo me da la vida para los domingos ir dos horas. Sé que no es suficiente pero lo aprovecharé todo lo que pueda. Son con un profesor particular que encontré en una app para buscar clases, wizant. Las clases son en una cafetería típica americana que esperas que venga el camarero a rellenarte el café.  Al principio eso me molestaba un poco por el ruido, pero la verdad que en la vida real hablas y escuchas en mitad del ruido ambiente.
Y bueno ya el próximo capítulo será para navidad. Espero que sea verdad que después de la tormenta llega la calma. Ahora toca disfrutar del descanso por Thanksgiving 🙂

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